El camino de la vida




Este largo camino que es vivir es un cúmulo de experiencias, de aciertos y tropiezos que vamos teniendo en el sendero que elegimos andar. Es un aprendizaje individual pero también colectivo donde descubrimos ¿quiénes somos?, ¿qué hacemos aquí y ¿cuál es nuestra misión de vida?.  

El falso concepto del camino de la vida


Muchas personas de manera equivocada piensan que la esencia de la vida es llegar a ese lugar que queremos ir, en algún momento de nuestra existencia nos llenamos de expectativas, de metas, de deseos materiales que con el tiempo nos terminarán frustrando o convirtiéndonos en personas materialistas, vacías. La sociedad desde muy pequeños nos enseña –equivocadamente-  que lo importante de la vida es acumular bienes, tener una casa grande, un carro del año, en fin todo tipo de posesiones que sólo sirven para alimentar el ego. 

La experiencia de la vida


La verdad es que no tiene nada de malo tener riqueza. Pero de que vale tener muchas posesiones si no podemos ni queremos compartirla con nadie.  La clave de la vida no está en llegar a un lugar, en esperar concretar las metas trazadas. La vida es un camino, estamos de tránsito en este mundo mientras caminamos, es fundamental entender esta dinámica. En el camino de la vida nos encontraremos con espinas, piedras, baches que nos harán caer. Entonces vivir es una constante experiencia de esas caídas; las tristezas, los problemas, obstáculos de toda índole como problemas familiares, sociales, laborales, económicos entre otros, pero si estás bien enfocado nos dejan una enseñanza, porque las cosas negativas enseñan más que las positivas.
En ese camino también encontrarás estrellas que te guían, te mostrarán el norte, árboles que te alimenten el conocimiento, amigos que te ayuden y personas a las que tú ayudarás a sobrellevar las vicisitudes de la vida.

En el camino a veces será necesario mirar atrás, no para regresar pero si para ver que tanto hemos avanzado. 


En este camino encontrarás algunos senderos que intentarán desviarte de la ruta correcta, en estos casos es necesario escuchar nuestro corazón, nuestra educación; los valores que tenemos no permitirán que tomemos un camino incorrecto.
Cuando veas algunos amigos y seres queridos ir en dirección incorrecta, intenta que retomen el camino del bien pero si no lo hacen no los sigas, ya no son parte de ti vida. Habrá días en que el cielo se ponga gris, un viento repentino azote los árboles y luego vendrá la lluvia, prepárate para la tormenta, ten firmeza y fe porque vendrá nuevamente la calma, el día radiante. Si algún día te descubres caminando solo no te aflijas, eso pasa porque es necesario que estés a solas y medites, el silencio también es necesario para nuestro ser. En ocasiones te detendrás y harás muchas preguntas pero no encontrarás respuesta mientras estés detenido. Sólo avanzando es que resolverás esos acertijos. Cuando llegue la noche no temas por muy desolado que esté el sendero y no puedas ver hacia dónde vas. Ten la seguridad que mientras más oscura sea la noche más cerca está el alba en salir.

El legado de la vida 


Entonces mientas estemos transitando vayamos soltando las cosas innecesarias que nos pesan, que no aportan crecimiento espiritual en nosotros ni en los demás compañeros de viaje, recojamos lo que nos da la vida y aprendamos a convivir, a poner primero lo espiritual que lo material. Así cuando algún día nos siembren al lado del camino hayamos podido dejar un legado, que nos recuerden como un ser amable, social y de afecto que sirva de ejemplo a los que siguen nuestros pasos.

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